Sandor Martín quedó a las puertas de proclamarse campeón del mundo, al caer por decisión dividida ante el dominicano Alberto Puello en el Barclays Center de Nueva York. El combate, válido por el Título WBC del superligero, al que el barcelonés llegaba como aspirante oficial del campeón, resultó tremendamente igualado y el español bien podría haber sido el favorecido por los jueces. Quizá aportó más, pero la recta final del combate no le resultó favorable.
El español tuvo una soberbia actuación, sorprendiendo a Puello con su agresividad y teniendo como base el trabajo al cuerpo, mientras el vigente campeón usaba el jab y un peligroso croché de derecha en los cruces como principales armas. Así, la primera parte del combate era para el catalán, aunque Rafa Martín, al acabar el 5º, recordaba la que resultó una de las claves de la noche: “estás ganando los asaltos, pero son cerrados. Él es el campeón. Hay que ganarlos por más”.
Desde ahí, Sandor atacó más, siempre con las manos al cuerpo como principales aliadas, aunque recibía algunos golpes arriba que acabarían por impresionar a los jueces. La fatiga acumulada en un duro combate se hizo notar en los tres últimos asaltos y, aunque parecía que el español había realizado la tarea de modo previo y acumulaba una buena ventaja, Puello tuvo buenos momentos en esa recta final que acabaron siendo la otra clave.
Finalmente, las cartulinas de los jueces dictaban sentencia: 115-113 para él, 113-115 y un imposible 112-116. Viendo estadísticas, el español llegó con más manos y, sobre todo, con golpes llamados de poder (los que no son jabs).
El sueño queda aplazado, pero una nueva oportunidad llegará. Seguro.