La Plaza de Toros de la Malagueta volvía a acoger boxeo 46 años después y, como en aquella fecha, un título de Europa era el principal reclamo. Si en aquella lejana ocasión Heredia III, homenajeado en el evento del 2 de agosto (aunque por enfermedad no pudo acudir a recoger su premio), se erigió como protagonista, en 2025 era otro ídolo de Málaga, Samuel Molina, quien disfrutaba del papel estelar.
Antes de ello, eso sí, numerosos combates donde predominaban nombres de la tierra y otro púgil andaluz llamado a grandes metas y que forma parte de la promotora organizadora, la Saga Heredia. Se trata de Rafael «Falito» Acosta, quien realizaba la primera defensa del título EBU Silver del peso ligero ante el italiano Giuseppe Carafa, aspirante oficial. Superior físicamente, con mucho más alcance y poder, el sevillano se anotó el primer round y en el 2º ya dio muestras de gran superioridad, estando a punto de derribar a su rival. No lo consiguió en ese asalto pero sí en el siguiente: una derecha al cuerpo provocó que el italiano pusiera brevemente la rodilla en la lona. Parecía que Carafa podría continuar, pero, dañado en una costilla, decidió no seguir boxeando. Acosta se imponía por KOT 3º y en 2026 debería asaltar el título europeo.
Se sabía que la defensa obligatoria, ante el belga Anas Messaoudi, no resultaría nada fácil para Samuel Molina y los primeros rounds se encargaron de mostrarlo. El inicio del malagueño fue lento y se vio sorprendido por la izquierda del retador oficial, quien detuvo las incursiones del español, le maniató y supo puntuar, lo que provocó que en el 5º asalto el malagueño (que, quizá, sólo se impuso en el tercer parcial) fuera muy por detrás en las cartulinas.
Sin embargo, el cambio se operó desde este momento: Molina presionó con más ahínco, no entró de modo tan frontal, a Messaoudi esto le confundió y dejó de usar como hasta ese momento la izquierda, cambiando totalmente el escenario. Hasta el 10º asalto, el campeón español consiguió mantener el ritmo y, con ello, equilibró el difícil duelo.
El combate se decidiría en los dos últimos parciales. En el 11º, Molina fue mejor, pero recibió una mano clara (una nueva izquierda del belga) que le dejó algo afectado en la recta final; en el último, los dos buscaron el choque pleno buscando convencer a los jueces. En líneas generales, el campeonato había resultado muy cerrado y así lo vieron los jueces: 114-115 (Messaoudi) y doble 114-114. El título, con nulo mayoritario, quedaba en Málaga.
El buen papel del púgil belga provocó que EBU le mantuviera, tras votación del Comité Ejecutivo, como aspirante oficial. Molina, por su parte, podrá realizar una defensa voluntaria si es programada este año 2025.
Foto: Diario Sur