El combate se hizo esperar pero finalmente llegó y mereció la pena. Tras casi un año de trabajo y muchas vicisitudes, la histórica promotora Tundra, liderada por Kike Soria, escenificaba el duelo entre Carlos “Ratón” Pérez y Rafael Acosta, dos hombres vinculados a la ciudad de Sevilla. La batalla del Río Guadalquivir.
El evento unificó música y deporte y el público acudió en masa al San Pablo, ya que se trataba del primer choque entre dos sevillanos a este nivel: en juego estaba el Título EBU Silver del peso Ligero (61,235 kg). Unas 6.000 personas dieron al pabellón un color y ambiente especial que no se recordaba en los últimos 50-60 años en la ciudad hispalense.
Ya en el ring, la juventud de “Falito” comenzó dominando, dentro de la gran tensión existente. Fruto de su presión llegó la primera caída de Pérez, en el 5°, al que una mano cogió mal posicionado.
Espoleado por ello, llegaron los mejores momentos para Acosta, que “Ratón” evitó como pudo: en el 7°, se le descontaba un punto y en el 8° volvía a caer, notándose esta vez que sí había sido dañado.
Sin embargo, el veterano púgil mostró un encomiable estado físico y no solo se recuperó de ese segundo derribo, sino que pudo ganar algunos de los últimos asaltos, aunque la victoria de Acosta no corrió peligro, por la ventaja acumulada en las cartulinas y porque la mano que podría haber cambiado el decorado estuvo lejos de llegar.
Finalmente, y tras fundirse en un abrazo, los dos guerreros escucharon el veredicto: 118-107, 120-105 y 116-109 para Acosta.
Carlos Pérez pidió poner él mismo el cinturón a su oponente y nuevo campeón, en un gran gesto deportivo. Lo hizo junto al presidente de la Federación Andaluza, don Alfonso Otero.
Foto: Francisco González